El universo en una burbuja

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Al principio era la nada la que llenaba todo. Entonces la susceptible imaginación de Lau-Fo creó el pixel para entretener a su amada Fu-Yin cansada de mirar en la pecera los pececillos de colores. El solitario puntillo negro estuvo durante algún tiempo suspendido en la blanca soledad del plano sin sorprender a nadie. Para que se mantuviera ocupado, el creador le concedió la posibilidad de cambiarse del color negro al blanco y viceversa. Y fue así, y el creador vio que eso era bueno. Sin embargo, a los días el punto se deprimió y pasaba largas temporadas desaparecido en su blanca palidez.

Observando su obra, con cierto desasosiego, Lau-Fo decidió eliminarle para siempre la soledad al pobre pixel, le colocó al lado una compañera y entre ambos podrían procrear más puntos idénticos y conquistar el plano. La única tarea encomendada fue multiplicarse y cambiar constantemente su estado (blanco y negro) pero no su posición. Poblaron el plano y el creador vio que aquello era hermoso. El área estaba limitada a 1024 por 1024 pixeles (210 x 210). Un tamaño, según Lau-Fo, respetable para que las imágenes revelen sus detalles. Había inventado la pantalla plana (2D) en blanco y negro.

La encantadora Fu-Yin, envidiosa de las obras que los artistas de la dinastía Ka le pintaban con tinta china a las concubinas del emperador, no tuvo claro el obsequio de Lau-Fo hasta que él le explicó: “si tienes paciencia y no dejas de mirar el plano, en algún momento, surgirán los mejores dibujos que jamás hayas visto”.

Miles de años después, Fu-Yin le dijo a Lau-Fo que estaba segura de haber observado todas las imágenes posibles en blanco y negro que los puntitos habían generado en el plano. Le habían obsequiado bellísimos relatos, e infinidad de dibujos como los que hacían los artistas del emperador. Entonces Lau-Fo para complacer a su amada les concedió a los pixeles la posibilidad de cambiarse a cualquiera de los 16.777.216 colores que el ojo humano percibe, atrás quedaría la candidez del blanco y negro. Aquello fue, por supuesto, una explosión de color y alegría. Había inventado la pantalla plana (2D) en colores. Desde entonces no han dejado de surgir bellísimas imágenes. Una noche al despertarse Fu-Yin creyó ver en el plano su imagen como si aquello fuera un espejo.

Al tiempo la muchacha volvió a perder el interés, a pesar de las encantadoras historias ilustradas con la magia de los colores. Cuando Lau-Fo la sorprendió mirando las flores, los amaneceres y el arco iris desde la ventana, liberó a los puntitos del plano y les concedió el espacio dentro de una burbuja. Ahora podrían expandirse hacia cualquier dirección. La esfera digital sería una burbuja con un diámetro de 1024 pixeles. Había inventado la pantalla en 3D. Lau-Fo la tomó en su mano y los puntitos sumisos a su antojo reprodujeron su imagen como si se tratara de un espejo agradecido con su creador. Ahora Fu-Yin podría pedirles a los pixeles reproducir lo que ella quisiera y dejar, además, que la esfera le obsequiara imágenes aleatorias.

Lau-Fo al ver que aquello era bueno, se retiró a descansar. Sabía que su obra aún era incompleta. Soñaba con un universo digital.

Fu-Yin se durmió junto a su esfera. Al despertar creyó haberlo visto todo en un sueño. Abrió la puerta y se entretuvo contando las hojas secas que el viento arrastraba hasta sus pies.

Fue su hermana Blu-Yin quien se tomó la molestia de hacer algunos cálculos. De un plano de 4 x 4 pixeles, en blanco y negro, pueden surgir 65.536 dibujos, con 5 x 5 tendríamos 33.554.432. Si el regalo de Lau-Fo mostrara un dibujo distinto cada segundo, para ver todos los del plano de 5 x 5 se necesita poco más de un año. Para un plano de 6 x 6 el asunto cambia, la pobre Fu-Yin ocuparía casi 2.180 años. Para uno de 7 x 7 se acerca a los 18 millones de años. ¿Cuántas imágenes diferentes se pueden ver en la esfera? Le preguntó Fu-Yin. La respuesta que Blu-Yin obtuvo, luego de garabatear en el papel la fórmula para hallar el volumen de la esfera fue: V = (4/3) * Pi R3, donde R es el radio, en el caso de la esfera de Lau-Fo, R es 512 pixeles, entonces V = (4/3) * Pi * 5123. “Ahora falta involucrar los colores”, agregó Blu-Yin.

A Fu-Yin no le interesó la fórmula, dejó a su hermana con aquella tira inacabable de números. Ella quería una esfera en la cual pudiera meterse, sentir el viento, tener el movimiento, respirar el olor de las flores, pensó en el gusto, el tacto, el sonido y regresó deprimida a su ventana.

Para complacerla Lau-Fo creó el universo en una burbuja digital.

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