Huevos y cementerios

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No eran tan grandes,
pero Adán los tenía.
Perseverancio Godínez (1)

Me gustan los cementerios. El espacio final. La última frontera. El sábado pasado, cámara en ristre, me aventuré, con mi querido primo Sergio Barquero Ramírez, por entre las tumbas del hermoso cementerio central de Alajuela. Está, para más detalles, desde hace unos 150 años, frente al costado oeste del parque Próspero Fernández y aún sigue allí. Aunque la frase anterior pareciera lacónica, lapidaria, o sin sentido, nunca se sabe qué alcalde “de turno o de fiestas patronales” podría sentarse en el trono alajuelense y acometer en su antojadiza agenda colgarle el rótulo “FOR SALE” o peor aún, sacar de esa tierra bendita cuanto hueso mal habido se mantenga aún incólume para levantar la bandera del progreso mediante un modernísimo “mall”. O para el bienestar del deporte de este país, construir unas villas olímpicas para celebrar algunos de los tantos juegos donde nos presentamos con más pena que gloria, a mejorar tiempos. A ello se debe la frase acerca del camposanto: “aún sigue allí”.

Quería una fotografía del monumento dedicado a las víctimas de la Tragedia del Virilla, sucedida en 1926. Le preguntamos al encargado, quien nos señaló el sitio. Está casi al final del pasaje central. Un Ángel junto a una columna vigila las cuatro lozas. Las decenas de víctimas todavía siguen allí, como el dinosaurio de Augusto Monterroso. Las enterraron en una larga zanja poco profunda, la urgencia no permitió otras diligencias. Se cavó durante la noche y la madrugada del fatídico domingo 14 de marzo de 1926. Para evitar una epidemia cubrieron las cajas con 21 500 kilos de petróleo obsequiados por la Northern Railway Company, dueña del tren y empleadora de los irresponsables que condujeron el expreso hacia el abismo del Puente Negro en Santo Domingo. Encima del petróleo echaron la tierra negra y bendita. Ahí tiemblan sus cuencas vacías cuando algún alcalde visionario pasea su arrogancia sobre su morada.

Quería, además, verificar si la promesa del presidente de la República, en aquellos años, don Ricardo Jiménez Oreamuno (2), de colocar cuatro planchas de mármol con los nombres de las víctimas se cumplió. Le pregunté al encargado del cementerio si las lozas tenían esos nombres, me respondió: “Si. Pero los pillos entraban en las noches a robar las letras de bronce. Para detener el daño se les dio vuelta”. Ahora los nombres no miran hacia el cielo, indagan la oscuridad. Se les condenó al eterno olvido. Darle vuelta al mármol fue la solución fácil. Es una metáfora de la tragedia, murieron mirando hacia el abismo.

Monumento a la víctimas de la Tragedia del Virilla - Cementerio de Alajuela

Monumento a las víctimas de la Tragedia del Virilla Cementerio de Alajuela

Ese bello homenaje lo obsequió la Colonia Española (3). Se comprometieron desde el momento de la Tragedia con la construcción. Lo iban a levantar en Santo Domingo, junto al puente. Un político visionario, existen, impidió la aventura española. Dijo que cuando se corrigiera el error del trazado de la línea, para lo cual moverían el puente varios metros, el pobre monumento quedaría en medio de la nada y condenado al olvido perpetuo. El puente sigue ahí 85 años después de la Tragedia. El error del trazado también se jacta de su inamovilidad y los trenes volvieron. La cruz de madera de siete metros de altura colocada el lunes 22 de marzo de 1926, siete días después del desastre ferroviario, acabó en la hoguera.

Monumento a la Tragedia del Virilla - Cementerio de Alajuela

Monumento a la Tragedia del Virilla Cementerio de Alajuela

Le encomiendo a mi querido amigo Freddy Pacheco, quien a punta de huevos, detuvo la aventura de los políticos de querer sepultar bajo cemento el Cementerio Calvo, encargarse ahora de darle vuelta a las planchas de mármol del Cementerio de Alajuela. Otros muertos se alegraran de su audacia.

Cementerio de Alajuela - Monumento a las víctimas de la Tragedia del Virilla

Cementerio de Alajuela - Monumento a las víctimas de la Tragedia del Virilla. Tomada del Diario de Costa Rica 1931

Cementerio - Virilla - Alajuela 1931

Cementerio de Alajuela 1931

(1)  Estuvo, hasta hace unos meses, enterrado en el Cementerio Calvo. Si Adán los hubiera tenido grandes viviríamos en el edén y tal.

(2)  Lo prometió el día de la misa fúnebre celebrada, unos días después del accidente, en la Catedral de Alajuela.

(3)  Se inauguró el 14 de marzo de 1928, al celebrarse el segundo aniversario de la Tragedia. En el Diario de Costa Rica del 15 de marzo de 1931 (celebración del quinto aniversario) dos fotografías del cementerio de Alajuela ilustran el texto de la noticia.

Felipe Ovares Barquero

Gracias Freddy, por darle “Paz a los muertos”.

El 11 del 11 del 11 a las 11:11:11 pm en algún lugar del Cementerio Calvo.

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5 respuestas a Huevos y cementerios

  1. Fernanda Herrera dijo:

    Es una lástima que hayan tenido que darle vuelta a las planchas de mármol, sinceramente no sabía nada acerca de esto y estuvo demasiado interesante aprender un poco de la historia.

  2. Luis G. Lobo dijo:

    Los restos de mis antepasados reposan en este cementerio. Mi familia paterna, Lobo Avila, son de la esquina del parque, por donde hoy dia pasan los buses. Somos imigrantes a los Estados Unidos desde 1963, mi padre Luis Gerardo Lobo, fue puesto en la boveda de su familia, despues de cremacion en Lincolnton, Carolina del Norte en 1994. Yo tambien tengo un facinacion con los cementerios desde nino, talvez por vivir por unos anos tan cerca de este. Mi Tio abuelo, el finado Juan Gonzales de Rio Segundo de Alajuela tendria talvez 25 anos cuando ocurrio lo del Virilla y el y muchos fueron ayudar ese dia y el proximo, dice que era un marco de piedad y dolor. Que descancen en paz y el la memoria del pueblo Alajuelence.

    Luis G. Lobo y Arce
    Washington, DC

  3. Es muy posible que alguna compañía pague a algún magistradillo para que saquen los 25 500 kilos de petroleo, para el bien de nuestra economía.

  4. Sergio Barquero Ramírez dijo:

    Muy bueno. Nos vemos en Marzo, en el puente en la misma fecha. La tensión es tremenda, entre gritos y caras de angustia pasa de nuevo el tren hacia su trágico final. Hay que estar en el sitio. Te espero

  5. Emanuel Mora dijo:

    Como siempre, muy interesante artículo don Felipe.
    Siempre he tenido la inquietud de ver vueltas las planchas con los nombres de las víctimas. Sería conmovedor que 85 años después se reivindicara la memoria de quienes perdieron la vida aquella mañana. ¿Qué puede hacerse para intentar que sean vueltas las planchas?

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